La posibilidad de actuación desde lo público en un fragmento de ciudad con valores patrimoniales singulares no debe ser un obstáculo a su desarrollo sino más bien generar potencialidades de futuro. Los valores históricos existentes en el conjunto que han evolucionado y cambiado a lo largo de los siglos, como hemos analizado en el estudio histórico, inicial deben ser elementos básicos del futuro planeamiento a realizar sobre la base de estos conocimientos.
No obstante hay parámetros y actuaciones que pueden plantearse desde el momento actual. El proyecto Vega Baja debe crear ciudad.
Y ello debe hacerse con:
- la potenciación de recursos culturales y de equipamiento público que dinamicen la zona desde los recursos patrimoniales existentes en el territorio. Tanto desde los grandes equipamientos para el conjunto de la ciudad de Toledo como de aquellos elementos de proximidad a la población más cercana.
- el planteamiento de una adecuada relación con el entorno de ciudad existente mejorando las comunicaciones y potenciando recursos singulares como el yacimiento arqueológico, el campus universitario y otros focos de nueva creación. La existencia de este gran espacio en el interior de la ciudad debe resolver las posibles conexiones del mismo con el resto y facilitar a través de la misma, con los controles y el diseño adecuado aquellas comunicaciones necesarias para el conjunto urbano.
- Definiendo la ubicación de los elementos singulares que van a ser nuevos referentes en la zona especialmente el Museo de la época visigoda. Centro de interpretación de la Vega Baja – Centro de Investigación de la época visigoda.
