El reino visigodo conquistó la Península Ibérica en el 415 en la Edad Media. Tras un período de dominación ostrogoda, Amalarico se restablece la independencia del reino y establece la capital en Narbona, hasta que los francos penetran en la Narbonense y huye a Barcelona. Posteriormente Toledo llegaría a constituirse en la nueva capital visigoda de España.
Bajo el reinado de Atanagildo se instalaron los bizantinos en el Levante, y no serían expulsados hasta el reinado de Suintila en el 625. Durante el reinado de Leovigildo se consolida el estado visigodo al que se incorpora el reino suevo. Su sucesor Recaredo se convierte al catolicismo y bajo su reinado tiene lugar el III Concilio de Toledo. El rey Recesvinto impuso (hacia 654) la ley visigótica común a ambos súbditos godos y romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver leyes Germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal del Estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.
Con Recaredo se produce la unificación religiosa. Se abandona el arrianismo y el reino se convierte oficialmente al Catolicismo, iniciándose el distanciamiento de la Iglesia de Roma (favorable a Bizancio, en cuanto que heredera del Imperio Romano). A partir de entonces, se disuelven las diferencias etnográficas entre godos e hispanorromanos, abandonándose las costumbres godas. Con Recesvinto, se produce la unidad legislativa bajo un único Código de Derecho |Lex Romana Wisigothorum| Liber Iudicum| Liber Iudiciorum| Fuero Juzgo]]. Único Código que pervive -hechas todas las salvedades históricas- en el Derecho Occidental y que inicia la justa fama del Derecho Español.
A finales del siglo VII d. C., las luchas intestinas por el poder entre dos grandes ramas de la nobleza y el clero son continuas. Además de la crisis social y económica, llevaron al reino visigodo a una situación límite de su control. El rey Wamba, sucesor de Recesvinto, combatía a los vascones en el norte de la Península cuando surgió una nueva rebelión en la Septimania y aunque consiguió apaciguarla, fue depuesto en extrañas circunstancias. Las contiendas se generalizaron durante los reinados de Egica y Witiza. Cuando el último rey, Rodrigo, alcanzó el trono, sus rivales se avocaron al líder musulmán Táriq Ibn Ziyad, quien, con su victoria (711) en la Batalla de Guadalete, cerca de Medina Sidonia, inicia la conquista del reino. En el 716 los musulmanes conquistan la Narbonense, última provincia visigoda, poniendo fin al Reino Visigodo e inaugurando el período islámico en la historia de España.