Toledo, 21.02.10. El interés que suscita el futuro museo de la Vega Baja ha quedado demostrado con la reciente visita realizada por los equipos de arquitectura finalistas del Concurso Internacional de Ideas convocado por Toletum Visigodo. Resulta poco habitual en un certamen de estas características que se den cita todos los candidatos para conocer los detalles y el entorno urbano donde se acometerá el proyecto.
Los estudios disponen hasta el 4 de junio para presentar sus diseños, pero antes han querido conocer sobre el terreno las posibilidades que ofrece la superficie destinada inicialmente a albergar el Museo, Centro de Investigación y Centro de Interpretación, las características del entorno y los condicionantes culturales y paisajísticos del proyecto.
A las visitas organizadas en las últimas semanas, asistieron representantes de los estudios de Alejandro Zaera, Domique Perrault, Toyo Ito, Roger Styck, y Zaha Hadid y acudieron personalmente Ángela García de Paredes e Ignacio Pedrosa; Luis Moreno Mansilla y Eduardo Tuñón, Antonio Ortiz y, por último, Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano.
El Consejero Delegado de Toletum Visigodo, Diego Peris, les ofreció información de la reciente historia de la Vega Baja y de su relación con Toledo, así como los planes para convertir el yacimiento y el futuro museo en un lugar referente para el estudio y documentación de la Historia de España de los siglos I al X. En las reuniones celebradas con los diferentes equipos se explicaron las características de la Vega y se pidió a los arquitectos que asuman la importancia y singularidad del proyecto y del territorio en el que estará enclavado.
Como ya informó Toletum Visigodo, la zona elegida es la situada en la prolongación de la Av. de Méjico, colindante con la Fábrica de Armas. Según evidenciaron las recientes prospecciones geofísicas realizadas, se trata de un espacio sin potencial arqueológico y, además, libre de edificaciones. Su localización en una posición central del territorio de la Vega Baja y su proximidad al campus universitario son elementos a valorar en esta localización.
Compromiso con el paisaje
Los arquitectos comprobaron in situ la gran relevancia que tendrá, en la valoración de sus proyectos, el paisaje y la relación que deberá mantener el edificio del museo con el entorno inmediato y con el perfil de Toledo desde la Vega Baja, una estampa tan emblemática como la que puede disfrutarse desde las colinas del Parador, y dibujada en los grabados de Wynhgaerden o de Arroyo Palomeque.
En este sentido, los equipos finalistas, que tienen un amplio curriculum y experiencia en equipamientos culturales y paisajísticos, asumieron el reto de realizar un proyecto realista y, sobre todo, que preserve la panorámica de la ciudad, una de las perspectivas actualmente más libre y privilegiada que pueden contemplarse de Toledo.
En el concepto de paisaje del territorio, según les dijo Diego Peris, existe una “reivindicación del vacío del sitio” como elemento esencial que establece el contraste de esta gran superficie llana con la ciudad sobre la colina.
Este compromiso paisajístico no afecta únicamente a la visión que se tiene de Toledo desde la Vega Baja, sino que va aparejado también a la imagen que se observa desde la parte alta de la ciudad y que, junto a la explotación del yacimiento y la ubicación del futuro museo, debe ser adecuadamente tratada, ordenada e integrada para minimizar el impacto visual que, actualmente, tiene desde el casco histórico.
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