Vista de la Ciudad de Toledo, entrando por la Puerta de Bisagra. Imagen completa
En el año 2004 comienza a elaborarse un nuevo Plan de Ordenación Municipal de Toledo (POM) cuyo Documento de avance para la concertación administrativa se presenta en Julio de 2004. El POM presenta el crecimiento de la ciudad con un triple criterio: diseñar una ciudad unitaria y cohesionada, integrando las partes de Toledo y mejorando los sistemas estructurantes, diseñar una ciudad sostenible y compatibilizar modernidad y monumentalidad. El POM pretende dejar aislado, en alguna medida, la zona histórica de la ciudad de Toledo, pero sus actuaciones tienen una incidencia importante en la misma.
Las relaciones entre legislación urbanística y de protección del patrimonio histórico y sobre todo la incidencia de decisiones de planeamiento de ciudades que integran zonas de la ciudad consideradas como conjuntos históricos son fundamentales. Y en este caso afectan a un elemento básico de la ciudad de Toledo como es su integración en el territorio, a la forma en que se define el paisaje urbano.
El POM en estos aspectos suscita las críticas de la Real Sociedad Geográfica, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, de ICOMOS y de la Real Fundación Toledo, entre otras instituciones y personas que consideran que las vegas tienen valores arqueológicos y paisajísticos que deben protegerse y conservarse.
Las excavaciones realizadas en la zona antes de las obras de construcción comienzan a cuestionar seriamente la actuación dado el interés científico de los hallazgos a pesar de la reducida zona excavada. Los valores arqueológicos, las reflexiones sobre el paisaje y la realidad patrimonial de la ciudad de Toledo ponen en cuestión los planteamientos del nuevo POM y en especial en lo referido a la Vega Baja.
El debate abierto en muchos foros sobe la realidad patrimonial de la ciudad de Toledo, las aportaciones jurídicas y teóricas realizadas desde diferentes ámbitos llevan a la administración regional, competente en materia de patrimonio histórico a adoptar decisiones sobre el territorio. El presidente de la JCCM, José María Barreda asume la decisión de considerar la zona como espacio patrimonial, arqueológico y paisajístico, a proteger, suprimiendo las viviendas a ubicar en ese espacio y planteando un proyecto de futuro como espacio cultural de la ciudad. El anuncio de proteger este espacio como zona patrimonial, dejando en suspenso el proyecto de construcción de viviendas, se realiza en marzo del 2007 y abre un nuevo camino en el desarrollo de este importante territorio de la ciudad de Toledo.